Autor: Emilia Ruipérez Bastida
Fecha: 2009
Ubicación: Bardenas Reales, Navarra
Superficie: 1500,00 m2
Estado: Proyecto

Descripción

Para abordar el Parque Natural de Bardenas tuve que aproximarme a un punto singular de él, ya sea uno de sus Cabezos o elementos vernáculos; surgió una cierta preocupación por el tema de la escala y el tema de la referencia… La mirada se me perdía en un horizonte casi desnudo.

El carácter de este lugar es el vacío, en el sentido espacial, como si fuera un plano que se ha hundido y fuera rodeado por los sucesivos cabezos de Bardenas. Al mismo tiempo pensé que si ves un vacío con un árbol, vas al árbol a sentarte. Y si vas a Bardenas y entras en el vacío, vas a uno de sus Cabezos o elementos vernáculos para encontrar el Centro de Interpretación. Me importó en un primer momento la grandeza del vacío, necesitaba entender el paisaje y pensé que fusionándome con él y ser parte de él podía encontrar algo interesante; lo que más me preocupaba era dar una respuesta al lugar, para él, y no contra él.

Cuando hablo de fusión no hablo de mímesis, sino más bien de interpretar el paisaje y sabía con todas las consecuencias que me podía llevar a error, sin embargo opté por tomarlo como una exploración más bien personal, un desafío en la grandeza de Bardenas.

Al hacer una interpretación del lugar vi una serie de elementos que había que mostrar al espectador de una forma más próxima, como es el caso de la cabaña existente. Un elemento vernáculo que podía formar parte del Centro de Interpretación como un componente más.

Fusión, vacío, cabaña… Por un lado, el plano no era tan plano, y el vacío no era tan vacío. Surgían unas texturas muy expresivas en él, cultivos de regadío y secano y pequeños desniveles difícilmente apreciables desde la lejanía… Por otro, cómo colonizar el lugar, cómo han ido colonizando las edificaciones existentes en los “no cultivos” del lugar. Entonces, hay un vacío, pero un vacío que contiene unas texturas y a su vez ofrece el uso o la colonización de él haciendo referencia a la ganadería ya que entre estos cultivos se producía una zona deshabitada donde se daba los asentamientos de las cabañas.

Un edificio que me permite relacionarme con el lugar, sentir el viento, tocar el cultivo, los caminos, mirar, contemplar. Interpretar el centro de interpretación como la fusión de la antigua “cabaña bardenera” y la viva en las cuevas recordando al paleolítico generando un espacio particular dentro de uno global que me ayude a entender el lugar en un sitio posicionado entre los cultivos. Unos cultivos que se muestran rígidos por un lado y orgánicos por otro quedando un espacio intersticial entre ellos que atar.

Fusión, vacío, cabaña, cultivos… De ahí surgió el tratamiento del borde respondiendo a estos cultivos con la idea de un edificio encajado en la tierra, no como algo que se apoyara, sino de la inclusión y transformación de la topografía del sitio para que el proyecto pudiera realmente parecer que siempre había pertenecido a este lugar. Se trataba más bien de una relación que se establecía entre la arquitectura y el plano del suelo dibujando una nueva topografía basada en el valor expresivo que se podía obtener de las escasas curvas de nivel con las que contaba en ese “casi plano”, con sus irregularidades y variaciones de cotas, sus asimetrías.

Fusión, vacío, cabaña, cultivos, topografía, escala… Modifico el terreno para dar la sensación de que el edificio ha permanecido siempre ahí y surgen líneas del terreno, muros que me ayudan a estructurar el tiempo generando tensión en ellos con la intención de poder visualizar el edificio de forma lateral desde dentro, como si de una cueva se tratara.

Estas líneas de perfil o líneas de contorno son claves en el objetivo de fusionarse con el paisaje, como si hubieran estado ahí toda la vida, anclándose en el terreno y contando una historia que puede crecer a lo ancho.

La casa se convierte en el protagonista de la escena. Es el único elemento que se le presenta al visitante en su llegada. De esta forma, la cabaña se convierte en el acceso del proyecto, en filtro de los diferentes usos que el centro de interpretación engloba. Es el elemento singular, todo se genera a partir de ella.

El proyecto encierra dos matices importantes: uno, las diferentes escalas que el programa requiere, yendo desde un gran espacio expositivo hasta la célula de habitación que el alojamiento requiere.  Dos, la intención de hacer el proyecto algo topográfico, algo que pertenezca al lugar, que no se posicione como si de un satélite se tratara, sino que se ancle, que se ensucie, que adquiera su color…

El muro es el elemento que me facilitó estas dos cuestiones, a la vez que me provocó grandes dificultades, de ahí las sucesivas maquetas desarrolladas y los diferentes cambios realizados en el proyecto. El muro anclado en el terreno es el encargado de resolver la transición entre ambas escalas, dotando al edificio de una gran zona de exposiciones, una zona taller con aula de docencia, un espacio de conferencias y de habitaciones que permiten al visitante aislarse en el lugar. Los muros son elementos estructurales y estructurantes del recorrido, de las visuales, pautando el espacio como si de un pentagrama se tratara. Se apropian de la naturaleza y de lo existente, de la cabaña, convirtiéndose esta como una secuencia más en un camino, entrando en el sistema de cajas y líneas. Dejo entrar el espacio exterior al Centro de Interpretación creando su propia atmósfera a través  de esta seriación de muros.

El proyecto se desarrolla en dos niveles: la planta de acceso, que como ya he mencionado contiene la cabaña, la cual es el punto de entrada al edificio, donde uno puede elegir a donde va o que quiere hacer, ya sea visitar el museo, ir a los talleres, asistir a una conferencia o alojarse. En este mismo nivel también se encuentran las habitaciones y la cafetería, ubicadas en volúmenes situados detrás de la cabaña. La formalización de estos usos surge del aprovechamiento de la escala de ellos para hacer que la primera percepción que se tenga del proyecto sea la de un poblado. La fragmentación ayuda a poner en diálogo el edificio con la cabaña.

En un nivel enterrado, se sitúa la zona expositiva, sala de conferencias y parte docente. La comunicación entre ambos niveles se produce a través de una escalera que desembarca en uno de los espacios acotados por los muros y se manifiesta en el exterior con un volumen de menor altura que la cabaña y con el giro del muro. Los espacios de este nivel responden de forma diferente a cada uno de los lados, haciendo de uno de ellos una línea de servicios que deja penetrar la luz por su parte superior.

Mi intención es que el proyecto sea entendido como una transición de espacios dejando que cada planta sea un acontecimiento y vaya dando pistas para entender el lugar reconociendo el paisaje desde abajo, y desde arriba, desde el interior, y desde el exterior.

Por otro lado, parece interesante que el programa se sitúe en la periferia, en algún terreno llano, descubierto y sin habitar adyacente a la naturaleza, a suelo urbano consolidado y a suelo urbano sin consolidar. Lo fundamental en el diseño y número de edificios se debe centrar en su integración en el medio.

Quizá sea bueno, como planteamiento, además de establecer la relación entre naturaleza y ciudad, señalar la relación entre cielo y tierra mediante la inclusión de algunos elementos enterados y semienterrados junto volúmenes de escasa altura y algún elemento algo más rotundo.

Contemplar las Bardenas Reales de Navarra me permitió acercarme al Land Art y aproximarme al territorio de una forma singular, particular, personal, íntima… El principio fundamental de esta tendencia del arte contemporáneo es alterar, con un sentido artístico, el paisaje, para producir el máximo de efectos y sensaciones al observador. El paisaje es parte fundamental de la obra, el que indica muchas veces el que hacer (Richard Long, Robert Smithson…). El artista dialoga primero con el entorno y posteriormente la obra realizada en él conservará esta conversación. Así surge la transformación que permite a esta experiencia artística recuperar valores ancestrales, comunicar ideas, pensamientos y sensaciones.

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